2025-09-23

Cómo los líderes descarrilan las consultas (y cómo evitarlo)

Two colleagues discuss work at a laptop
Por Becky Parisotto, Vicepresidenta de Programas Digitales, Orium
5 minutos de lectura

Cuando las empresas minoristas comienzan a planificar su próximo ecosistema de comercio electrónico, la tentación es pasar directamente a las opciones tecnológicas. Elegir la plataforma, elegir el proveedor, firmar el contrato. Es rápido, y rápido se percibe como eficiente.

¿Pero en realidad? Lo rápido es frágil.

La fase de consulta es donde reside la verdadera ventaja. No se trata solo de elegir un software aislado, sino de trazar el rumbo para el futuro de su negocio. En la consulta, usted decide:

  • cómo será su futura arquitectura;
  • cómo trabajarán conjuntamente marketing y TI;
  • cuánto invertirá, no solo hoy, sino en coste total de propiedad a lo largo de los años;
  • y en qué proveedores e integradores confiará su marca.

Si se gestionan bien, las consultas generan alineación, claridad e impulso. Si se gestionan mal, preparan el terreno para una reelaboración multimillonaria y una polémica batalla por el liderazgo en la que todos salimos perdiendo. Entonces, ¿cómo garantizar el éxito de una consulta?

¿Quién necesita estar en la sala?

Dejemos algo claro desde el principio: el comercio electrónico nunca es solo un proyecto de marketing o de TI. Es ambos (y mucho más). Con demasiada frecuencia, las decisiones se toman en beneficio de un solo equipo, y los resultados lo demuestran. Las marcas que triunfan son las que integran la opinión adecuada desde el principio.

  • Liderazgo tecnológico (CIO/CTO): Velan por la escalabilidad, la integración y la seguridad.
  • Liderazgo comercial (CMO/Jefe de Digital): Mantienen el enfoque en la experiencia del cliente y el crecimiento de los ingresos.
  • Liderazgo financiero (CFO/Controller): Garantizan que las decisiones se mantengan bajo el escrutinio financiero.

Al combinarlos, se obtiene una visión equilibrada de los riesgos y las oportunidades. Si se omite uno, se heredan puntos ciegos que pueden estancar o hundir el proyecto más adelante.

Consultar con otros departamentos, y especialmente con quienes están en primera línea y se verán afectados por las inversiones, también es importante, pero demasiadas voces en la sala pueden complicar las cosas e imposibilitar la toma de decisiones. Recopile información de todos los sectores posibles y asegúrese de que esas tres voces de liderazgo sean las que realmente analicen los pros y los contras, y tomen las decisiones finales.

Cómo debe decidir el liderazgo

Con las personas adecuadas presentes, el siguiente paso es tomar la decisión. Lo que muchos pasan por alto es que las decisiones más difíciles no se basan en proveedores, sino en principios: comprar vs. construir, velocidad vs. flexibilidad, costo vs. capacidad. Estas conversaciones son cruciales y pueden ser incómodas, pero pasarlas por alto apresuradamente no las elimina, sino que simplemente retrasa el ajuste de cuentas.

Establecer los parámetros correctos para la conversación inicial puede ayudar a mantener el rumbo y la productividad. Tres cosas que debe hacer:

  1. Defina el éxito desde el principio. Si la velocidad de comercialización es más importante que la rentabilidad, dígalo claramente. Si la escalabilidad global prevalece sobre las ganancias a corto plazo, hágalo explícito.
  2. Reconozca la fricción. Marketing querrá agilidad, TI querrá control, finanzas querrá previsibilidad. Esa tensión no es un problema, es la clave.
  3. Invierta con intención. Para un proyecto futuro de $1-2 millones, prepárese para dedicar entre el 5% y el 10% de ese presupuesto a consultas. Gastar menos puede parecer escaso, pero a menudo es simplemente una falta de visión.

Una consulta disciplinada no se trata de reducir el ritmo. Se trata de evitar el ritmo inadecuado, el que te lleva a chocar contra un muro. Una agencia con experiencia que guíe tu consulta no se limitará a presentarse con plantillas predefinidas e intentará imponer tu caso de uso. Deberían desarrollar contigo los requisitos técnicos y funcionales, junto con los criterios de toma de decisiones, los cuadros de mando, los modelos de coste total de propiedad y los riesgos conocidos.

Una vez que el equipo directivo tenga todo el kit de consulta en manos de tu equipo, es tu responsabilidad escucharlo. Has invertido tiempo, energía y capital en este proceso; utiliza estos datos para tomar decisiones informadas. Con demasiada frecuencia vemos que se deja de lado para luego discutir entre el equipo directivo basándose en preferencias personales. No caigas en esta trampa. Tómate el tiempo para hablar de tus sesgos al principio de la consulta como equipo directivo y comprométete, tanto de palabra como de obra, a ser transparente y consciente desde el principio.

¿Qué hace que las consultas funcionen (o fracasen)?

En el mejor de los casos, las consultas transforman la incertidumbre en alineación. En el peor, son solo teatro (un teatro costoso). La diferencia radica en la seriedad con la que el liderazgo se toma el proceso.

¿Cómo se ve el éxito?

Cómo se ve el fracaso

Patrocinio ejecutivo visible, no sólo nominal.

Dejar que un departamento domine el proceso.

Participación transversal donde cada voz tiene peso.

Tratar la consulta como un ejercicio de marcar casillas.

Una hoja de ruta compartida que equilibra los logros a corto plazo con la adaptabilidad a largo plazo.

Tomar “decisiones en la sombra” fuera de la sala y esperar una alineación posterior.

El consenso no consiste en que todos consigan todo lo que desean. Se trata de generar confianza en el proceso para que todo el equipo directivo comprenda y asuma las compensaciones.

¿Por dónde empezar? Empieza con claridad. Antes de abordar los cuadros de mando de los proveedores o las arquitecturas técnicas, alinea a tu equipo de liderazgo con los principios. ¿Qué significa el éxito para tu negocio en los próximos tres años? ¿Qué compensaciones son aceptables? ¿Qué no lo son en absoluto? Integra a TI, marketing y finanzas en la misma conversación desde el principio, no para debatir sobre plataformas, sino para establecer puntos no negociables.

¿Y cuándo parar? Detente cuando tengas alineación, no perfección. Una consulta no se trata de predecir todas las necesidades futuras ni de consolidar todas las decisiones. Se trata de crear suficiente comprensión y confianza compartida para que tu equipo de liderazgo pueda avanzar en la selección e implementación sin dudarlo. Si se encuentran en ciclos interminables de "¿qué pasaría si...?", han ido demasiado lejos. El objetivo es un consenso informado, no un análisis infinito.

En otras palabras: empieza con los principios, para con el consenso. Así es como las marcas empresariales evitan la parálisis, reducen el riesgo y se preparan para ecosistemas de comercio electrónico que no solo funcionan hoy, sino que escalan mañana.

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